Combinar arte contemporáneo y arquitectura gótica fue un concepto que surgió tras el incendio de Notre-Dame de París como parte de su reconstrucción, pero fue rápidamente descartado. Pero Kengo Kuma aceptó el reto en Angers, y el resultado es deslumbrante.
Un concurso de arquitectura para una catedral
La catedral de Saint-Maurice de Angers es un edificio religioso de los siglos XII y XIII que ha sufrido varias transformaciones a lo largo del tiempo. En el siglo XIII existía una galería, pero fue demolida en 1807. En 2009, durante unas obras de mantenimiento, su portal gótico reveló una policromía que merecía una protección especial. La DRAC (Direction Régionale des Affaires Culturelles) aprobó entonces el principio de una nueva galería delante del frontón, donde se unirían el patrimonio y el arte contemporáneo.
Kengo Kuma, arquitecto japonés de fama internacional por su trabajo sobre la luz y la ligereza, su uso de materiales naturales, su preocupación por el medio ambiente y sus «engawas», pasillos exteriores japoneses que unen el interior y el exterior, fue seleccionado para este original proyecto. En una tierra donde la piedra toba es la reina, optó por utilizar la sencillez y pureza del hormigón para diseñar un edificio que cumpliera todos los criterios.
Un monumento histórico para el siglo XXI
Además de las cualidades estéticas y equilibradas de la construcción, la luz y la sombra se combinan armoniosamente, ofreciendo diferentes percepciones de la policromía, y nuevas formas de convivencia en este tipo de espacios habitualmente conocidos por su silencio.
Esta ampliación contemporánea se integra perfectamente en el portal existente, dando la impresión de una arquitectura gótica reinventada. Una apuesta audaz que ha merecido la pena.
Fotos: Kengo Kuma Associates